1. ¿Por qué incluirlas a diario?
Las frutas no solo son un postre natural; son «estuches» de sustancias protectoras esenciales para el organismo.
–Hidratación: Contienen entre un 80% y 95% de agua.
–Antioxidantes: Ayudan a prevenir el envejecimiento celular y enfermedades degenerativas.
–Fibra: Vital para regular el tránsito intestinal y mantener la saciedad.
–Vitaminas y Minerales: Aportan potasio, magnesio, vitamina C y ácido fólico, fundamentales para el sistema inmune y el corazón.
2. La dosis recomendada
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere consumir al menos 400 gramos (o 5 porciones) de frutas y verduras al día para reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
–Equivalencia: Una ración suele ser una pieza mediana de manzana, pera o plátano (unos 120-200g).
3. Mitos vs. Realidades
–¿Tienen mucha azúcar?: El azúcar de la fruta (fructosa) es intrínseco y viene acompañado de fibra y nutrientes que evitan picos dañinos de glucosa, a diferencia del azúcar agregado.
–¿Engordan de noche?: Es un mito. La fruta aporta saciedad y nutrientes a cualquier hora, aunque algunas personas prefieren consumirla sin cáscara o cocida para facilitar la digestión antes de dormir.
4. Tips para sumar más fruta a tu rutina
–Variedad de colores: Cada color indica un nutriente diferente; intenta que tu plato sea un «arcoíris».
–En el desayuno: Añade trozos de fruta a tu avena, panqueques o yogur.
–Snacks inteligentes: Lleva siempre una pieza de fruta lavada para evitar caer en ultraprocesados cuando tengas hambre entre comidas.
–Temporada: Consume frutas de estación (como cítricos en invierno o sandía en verano) para asegurar mejor sabor, precio y concentración de nutrientes.
